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Semana 2 de la Vendée Globe: cuestión de ritmo

  © Yvan Zedda / BPCE
© Yvan Zedda / BPCE

Cuando se cumplen casi dos semanas desde que zarparon de Les Sables d’Olonne los 27 solitarios que siguen camino del cabo de Buena Esperanza, la flota está claramente dividida en tres grupos, que se extienden entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio… Alex Thomson, siempre en cabeza, se acerca a los 40 rugientes mientras el español Dídac Costa supera Cabo Verde.

El ritmo sigue igual de impresionante al frente de la regata, a más de 20 nudos de media: pese a su colisión con un objeto flotante que rompió el foil de estribor del Hugo Boss, Alex Thomson sigue al frente de este rapidísimo descenso hacia Tristan Da Cunha. Por mucho que sus perseguidores sean a veces más rápidos que el foiler negro, el británico mantiene unas 100 millas de ventaja sobre sus perseguidores Armel Le Cleac’h (Banque Populaire VIII) y Sébastien Josse (Edmond de Rothschild). Pero la novedad de ese domingo es la aceleración de Vincent Riou (PRB), que vuelve a mantener el ritmo; justo delante de un frente frío asociado a una depresión brasileña, los cinco primeros están muy agrupados, pero en cambio empiezan a abrir brecha sobre Paul Meilhat (SMA) y sobre todo sobre Jérémie Beyou (Maître CoQ),  que ya no tiene las mismas condiciones de viento: 25 / 32 nudos de norte para los primeros, más bien 20 nudos para los perseguidores. 

De hecho Yann Elies (Quéguiner leucémie Espoir) ha señalado esta mañana que ya no podía seguir la misma ruta, como consecuencia del cambio radical de la posición del anticiclón de Santa Helena: intenta seguir delante del frente que propulsa a los líderes, pero con un desfase tal que las condiciones de viento y de mar son muy distintas. En los próximos días se verá obligado a desviar su ruta mucho más hacia el Este. Finalmente Bertrand de Broc (MASCF) ha anunciado oficialmente su retirada: el solitario, fondeado en el archipiélago de Fernando de Noronha (a 300 millas al Nordeste de Brasil)  piensa dirigirse a Recife para reunirse con su equipo de tierra. El casco se ha deslaminado en la zona de la quilla. 

Con el paso del Ecuador del holandés Pieter Heerema (No Way Back) esta noche, ya solo quedan tres solitarios en el hemisferio Norte (Enda O’Coineen, Sébastien Destremau, y Dídac Costa).

Yann Eliès - Quéguiner leucémie Espoir: “Hago una regata con el frente: trazo mi ruta por un agujerito y espero que funcione los próximos 4 o 5 días. Espero que no ‘se me coma’ ese frente que atravesará el anticiclón; de todas formas, no consigo mantener el ritmo de los líderes, van demasiado rápido para mí y las diferencias conseguidas los primeros días hacen que ya no estemos en el mismo sistema meteorológico. Hago un poco mi regata solo, intentando no estar demasiado retrasado respecto del grupo de cabeza en el cabo de Buena Esperanza. Pero creo que llevaré dos días de retraso; ¡será complicado tenerlos en el punto de mira! Cuando veo su ritmo, tengo la impresión de no conseguirlo, pero creo que tampoco podrán mantenerlo mucho tiempo. Veremos cómo evoluciona en el océano Índico.”

Arnaud Boissières – La Mie Câline: “Hace una noche tropical con pequeños chubascos y aceleraciones. Sigo mi camino frente a Brasil con la incertidumbre del cabo Frío, donde los ficheros meteorológicos nos pronostican poco viento. Pero ahora tengo 25 nudos de viento y un poco de lluvia, no es desagradable. Estoy a algo más de 100 millas de las costas brasileñas, a unas 130 millas de Recife. Ayer me crucé con un mercante, era el primero desde la salida. Estamos un grupo de seis barcos relativamente agrupados; es agradable.”

Armel Le Cléac’h (Banque Populaire VIII): “El viento empieza arreciar desde esta mañana. Hay casi 30 nudos de viento de media, con una mar que ha empezado a empeorar un poco. Se parece a las condiciones que encontraremos en los mares del Sur. Es un primer empujón que nos hace ir rápidos en el buen sentido hacia el cabo de Buena Esperanza. Hay que conseguir la buena configuración de las velas, los reglajes adecuados para no romperlo todo. Es bastante tónico en el barco, ahora voy a 22-23 nudos de media. No me sorprenden las velocidades de Alex Thomson: sin foil va tan rápido como los barcos con orzas y ya se ve que las medias que mantienen los compañeros sin foils son plausibles. El estado de la mar se deteriora y con los foils no tenemos que ir forzosamente más rápidos. Tendremos que esperar condiciones más manejables para sacar todo el potencial a esos apéndices. Poco a poco me acerco a Alex Thomson, pero hay que cuidar el barco para el resto de la regata. Gestiono mi ritmo a bordo, de acuerdo con mis polares y el estado de la mar. Escucho el barco. De vez en cuando, algunos corren más que otros, pero lo importante es mantener una buena media. No sirve de nada correr demasiados riesgos para recuperar el liderazgo ahora.”

Romain Attanasio (Famille Mary-Etamine du Lys):

“He encontrado a mi colega Eric Bellion, hace un rato hemos estado hablando por VHF. Estoy contento de estar con él, porque tiene un barco rápido. Pero intento no dejarme deslumbrar. Cuido el barco desde el principio,  no sirve de nada forzarlo más de lo necesario. La situación meteorológica es complicada. No hay un anticiclón bien instalado con un viento portante para rodearlo. Habrá un periodo de poco viento que tendremos que negociar dentro de unos días. Soy un figarista, un competidor al que siempre le ha gustado la alta mar. La Vendée Globe era la regata que quería hacer una vez en mi vida, pero no tenía el presupuesto para hacerla con un barco reciente. Así pues, decidí salir con un IMOCA antiguo y no me arrepiento. ¡Es una aventura tan excepcional, voy a descubrir los mares del Sur, es magnífico!”

Eric Bellion (CommeUnSeulHomme):

“Estoy en los alisios del Sudeste. El viento ha arreciado un poco, unos 15 nudos y voy a 80° del viento, o sea que empieza a acelerar bastante. Me arrepiento de no haberme traído mi libro de pájaros, porque tengo muchos alrededor, están pescando. Hace un poco menos de calor, el aire ahora circula un poco mejor y es muy agradable. Es chulo tener a Romain (Attanasio) delante de mí. Es un figarista, por lo que aprendo, ajusto mejor las velas, está muy bien. También sigo la forma de navegar de Rich Wilson. Estoy orgulloso de tenerlos cerca de mí, son grandes navegantes. Pero no quiero llevar el ritmo de otros, no quiero actuar como alguien que no soy, por lo que sigo MI regata. Tengo la sensación de estar viviendo una aventura sin igual. Es fabuloso. La Vendée Globe no sirve de nada, pero es muy bonita… Son tres meses de paréntesis que quedarán grabados en mi memoria. Claro que hay momentos mejores y otros peores. Después de las calmas ecuatoriales, por ejemplo, estaba agotado incluso si no ha sido lo peor. Pero el chubasco da miedo, el barco puede tumbarse, salir de orzada, romperse. No me siento lo bastante tranquilo para reaccionar adecuadamente, y eso es estresante y desgasta. De ahí ese cansancio cuando terminó. A veces tienes ideas un poco sombrías, todo es difícil, ves la montaña que tienes que escalar, cuando tienes que tomártelo paso a paso, ¡y de hecho estoy muy contento de estar aquí!”

 

 

Dídac Costa (One Planet One Ocean)

“Después de 10 días de navegación, por fin tengo la sensación de estar en la misma longitud de onda con el barco y el océano. A bordo todo va bien, reparo pequeñas averías cuando suceden y el barco de momento conserva todo su potencial. Sigo la evolución de los barcos en cabeza, sus velocidades son espectaculares. Me imagino un Kingfisher con foils… La temperatura en esas latitudes me permite incluso echar unas cabezaditas en cubierta. Aunque hoy esté nublado y un calabobos haya estropeado un tiempo clemente, esos últimos días he gozado de un sol radiante y noches estrelladas.

El paso del archipiélago de Cabo Verde no debería  plantear ningún problema: parece que el viento, sin ser fuerte, será estable y debería dejarme tiempo para pensar en la estrategia para afrontar las calmas ecuatoriales (la zona de convergencia intertropical) y elegir la longitud adecuada por la que atravesarlas. Hoy he comido la última fruta fresca, y a partir de ahora todo será liofilizado. Pese a que estoy muy lejos de comer en una mesa con plato y cubiertos, el paisaje que me rodea compensa todo lo demás. ¡Hasta pronto!”

Sébastien Destremau (Technofirst-faceOcean):

“¡Estoy en plenas calmas ecuatoriales! ¡Estoy completamente parado! Esta noche, ni una gota de viento, algunas tormentas, pero afortunadamente por ahora sin chubascos violentos. Esta mañana, un vientecito de unos pocos nudos, vamos, que eso será largo… Los ficheros meteorológicos no dejaban presagiar tan poco viento. Ayer, en cambio, nos pegamos un buen hartón. En un chubasco, el viento roló de repente, maldita sea, el barco se ha colocado al revés, marcha atrás, las velas acuarteladas, nos tumbamos… Mientras no rompamos nada, fue incluso curioso. Increíble. Una verdadera miseria, el peor chubasco que haya experimentado jamás. ¡Las calmas ecuatoriales son eso! Aparte de eso, ningún problema que deplorar a bordo. Es magnífico. Muy contento del trabajo de mi equipo y de la elección de ese barco, en el que realmente no hay mucho que romper. Está muy bien para el resto del viaje. Yo también, como mi barco, estoy en plena forma. Dentro la temperatura es de 40°, y eso cansa, pero no pasa nada. Es domingo, hace dos semanas que salimos y tengo la impresión de que hace mil años, pero también de que fue ayer cuando salimos de Les Sables d'Olonne. Lo sabía, entras en una rutina, los días pasan y de golpe te das cuenta de que salimos hace dos semanas. El tiempo se para, ¡ya no existe! Además, a bordo no tengo reloj. Bueno, sí, un GPS, pero ninguno en la muñeca. Es un sentimiento bastante interesante, y en cualquier caso me gusta. ¿Ayer se jugó un Francia-Australia de rugby? ¡¡Pues voy a llamar a mis hijos en Australia!! De todas formas, yo gano con el resultado que sea. ¿Qué Australia ganó por dos puntos? Está muy bien acercarse a los australianos. Llamaré a mis hijos, será una buena excusa. Muy bien, magnífico. ¡Estoy tan desconectado de lo que sucede en tierra!”

Kito de Pavant (Bastide Otio):

“¡Buen domingo a todo el mundo! Vuelvo a ir con genáquer, el viento ha rolado hacia popa y ha amainado. Así pues, he tenido que adaptar las velas. En cambio, con más superficie vélica, el equilibrio del barco es más frágil y es necesario ajustar las escotas más a menudo para evitar la salida de pista bajo las nubes. En resumen, es mejor pero al menos igual de cansado. Lo que me preocupa más es la situación meteorológica que nos espera. No son una, sino dos las barreras anticiclónicas que tenemos que atravesar o rodear u otra solución que aún no he encontrado. Bastide Otio se verá muy frenado desde hoy mismo en su progresión hacia el Gran Sur. Y sin duda estaré entre los más perjudicados por esa situación. Por desgracia no puedo hacer nada para evitarlo. Sencillamente he llegado en el mal momento, Los routages también se rompen las neuronas sobre la mejor manera de superar esos obstáculos. Por la mañana es por la derecha; por la tarde es por la izquierda, y al día siguiente es recto… Bueno, eso forma parte de los avatares de la regata. No es el primero ni será el último, pero podéis estar seguros de que haré todo lo posible para salir lo mejor parado de esta situación. En otro orden de cosas, he sacado mi programa informático de astronomía para repasar a fondo las estrellas del Sur. Aquí donde estoy, debajo de la latitud de Salvador de Bahia, se siguen viendo las constelaciones del Norte y las del Sur que solo se ven cuando cruzas el Ecuador. Sin embargo, la Luna ha venido a fastidiarme mis observaciones nocturnas. Pero ya tendré tiempo de hacerlo.”

Jérémie Beyou (Maître CoQ):

“Hay unos 30 nudos de viento, la mar estaba desordenada, pero desde hace unas horas ha mejorado. Tengo que conseguir permanecer delante de ese frente, pero no hay que pasarse con el barco. Cada modelo meteorológico es distinto, es un follón. Ayer, cuando hacía un routage me ponía a 40 millas de Armel (Le Cléac’h) y hoy, con otro modelo, él pasa delante de la dorsal y yo caigo dentro. Está claro que los de delante están mejor colocados que yo. Mis problemas de piloto me hicieron perder mucho terreno, pero he conseguido repararlo y ahora el barco está al 100 %.”

Tanguy de Lamotte (Initiatives-Coeur):

“Estoy a 1.200 millas de Les Sables y los próximos días tendré viento. No es habitual llevar un barco así como si fueras de crucero y sin las preocupaciones de la regata. Normalmente, a bordo hay superactividad. La decepción sigue presente, pero estoy contento de acercarme a Les Sables d’Olonne, donde podré llevar mi barco a buen puerto.”

 


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