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Vincent Riou, forzado a retirarse de la Vendée Globe

 © Benoit Stichelbaut / Sea & Co
© Benoit Stichelbaut / Sea & Co

El patrón del PRB chocó con un OFNI el domingo por la mañana (hora española) mientras navegaba rápido con el grupo de cabeza de la Vendée Globe hacia el cabo de Buena Esperanza (choque distinto y anterior al de ayer que levantó un timón). Tras esa colisión, en un primer momento Vincent Riou no detectó daño alguno y pudo seguir su progresión con normalidad. Solo fue tres horas más tarde cuando la quilla empezó a entrar en resonancia y a emitir ruidos estridentes y constantes, señal de un esfuerzo anormal en el apéndice. Esos ruidos siguieron amplificándose durante la noche del domingo al lunes.

Teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas del momento (25 a 30 nudos de viento con medias de velocidad de 19-20 nudos), Vincent no pudo verificar inmediatamente el pozo de la quilla, pero previno a su equipo de tierra. Tanto el Equipo PRB como el arquitecto del barco (Guillaume Verdier) y el gabinete de cálculo de estructuras HDS GSEA Design (Hervé Devaux y Denis Glehen) empezaron a estudiar entonces todas las hipótesis a partir de los elementos conocidos (esencialmente el ruido emitido por la quilla).

No fue hasta esta mañana, cuando evolucionaba en condiciones más tranquilas, que Vincent pudo efectuar las verificaciones pertinentes. Entonces se dio cuenta de que el eje de la quilla se había estropeado en el choque. Esa pieza de titanio es un elemento esencial del barco. Permite unir la quilla al velero mediante una rótula de plástico y es también ese eje el que permite la rotación de la quilla.

En el choque, lo que se rompió fue la rótula de plástico, originándose un roce permanente entre el eje de la quilla y el soporte de la rótula. Con el tiempo, y cuando aún falta por recorrer el océano Índico, el océano Pacífico y la remontada del Atlántico, eso significa que la integridad del barco está en peligro e incluso que la quilla se puede separar del 60’.

La decepción del vencedor de la Vendée Globe 2004 es enorme. Quien vio su sueño hecho añicos hace cuatro años (casi día a día) también en una colisión con un OFNI, había zarpado de Les Sables d’Olonne el 6 de noviembre con el deseo de luchar en cabeza de la flota con los nuevos barcos equipados de foils. Un reto conseguido, por cuanto el PRB nunca abandonó el grupo de cabeza. Mucho tiempo codo a codo con el Banque Populaire, Vincent incluso se colocó varias veces en segunda posición y realizó una bajada del Atlántico excepcional con su barco con orzas. La actuación, aplaudida por numerosos observadores, dejaba abiertas todas las esperanzas para la continuación de esta vuelta al mundo.

El patrón y el PRB navegan actualmente en condiciones manejables (14 nudos de viento) y Vincent no está en peligro. Está en contacto con su equipo de tierra para decidir el lugar en el que podría hacer una primera escala para reparar su velero antes de regresar a Francia, probablemente en Ciudad del Cabo, en África del Sur.

Entrevista de Vincent Riou:

“La decepción es importante. Pero como sucede cada vez, hay que seguir viviendo y para mí, lo que toca es llevar el barco con toda seguridad a algún sitio en la costa. La noche del domingo al lunes tuve un pequeño choque en el bulbo. La quilla empezó una frecuencia vibratoria. Empezó a balancearse de un bordo a otro. Se paró con bastante rapidez. No se paró inmediatamente porque, cuando sucedió, el barco iba a 25 nudos. No le hice más caso. En las regatas oceánicas tenemos pequeños choques en la quilla con cierta regularidad. Y este no me pareció muy fuerte.

Hacia el final de la noche, empecé a oír crujidos alrededor de la quilla. Crujidos ya los había oído, porque ya había tenido pequeñas fricciones de carbono entre el casco y la quilla. Me dije ‘mira, roza un poco, no es muy grave’. Pero el ruido se fue intensificando. Empecé a hacerme preguntas, a reflexionar lo que había podido suceder. (…). No estábamos demasiado inquietos, pero tampoco tranquilos, porque no es un lugar accesible en el barco. Sin sacar la quilla, no se puede constatar exactamente lo que sucedió. Mi enfoque fue decir: “Yo sigo. O es un pequeño desplazamiento de la quilla y el carbono se desgastará en el fondo del casco y el ruido se irá atenuando poco a poco, o es algo más grave y el cojinete está dañado y el ruido aumentará”. Seguí navegando 24 horas. Pero el ruido no hacía más que aumentar hasta ayer a última hora, cuando empecé a oír ruidos metálicos además de los ruidos de carbono. Comprendí que el cojinete estaba dañado y que el eje empezaba a tocar el arco del cojinete. (…)

Contacté con quienes han trabajado en el barco. Intentaron imaginar qué podía pasar. Y me han llevado a la misma decisión: a corto plazo, no se corre riesgo, porque las piezas están ampliamente dimensionadas, pero con bastante rapidez ese roce de metal con metal corre el riesgo de provocar daños más graves. Es complicado lanzarse a una vuelta al mundo con una avería como esta.

Esta mañana el tiempo se ha calmado después del paso del frente. He podido abrir el pozo de la quilla y meter las manos dentro. He podido constatar que la quilla se movía. A la altura del cojinete delantero, el agujero es más grande que el eje de la quilla. Eso ha acabado de confirmar mis temores sobre el deterioro de ese cojinete.

No sé qué pensar. Esta avería ha sucedido más o menos en el mismo momento que la avería de hace cuatro años. Cuando pasé delante de Salvador de Bahía, hace unos días, pasé la noche pensando en eso. Como ya había superado Salvador, me dije, está bien, podemos sacudirnos los demonios. Y de hecho, como hace cuatro años, en el mismo sitio, 14 días después de la salida, tenemos un choque con incidencias irreparables. ¡Es duro!

Lo más sencillo es dirigirme a Sudáfrica, Ciudad del Cabo. Estoy mirando si allí puedo encontrar todo lo que hace falta. Nos organizamos con el equipo. Pienso en todos los que me acompañan y me siguen desde el principio. Sé que había mucha gente detrás. Pienso mucho en ellos. Estoy decepcionado por lo que me pasa a mí, pero también estoy decepcionado por ellos”.

Jean-Jacques Laurent, Presidente de PRB:

 “La retirada de Vincent es evidentemente una decepción enorme. Ha llevado a cabo una regata increíble desde la salida de Les Sables d’Olonne frente a los barcos de nueva generación. Nos ha hecho soñar. Toda la empresa lo seguía y lo acompañaba con pasión. Por desgracia, una vez más un OFNI le cierra el camino. Ya lo vivimos hace cuatro años. Es difícil aceptar esa ley de las series. Pero compartimos la decisión de Vincent que, una vez más, reacciona como un buen navegante. Lo esencial es mantener su seguridad y llevar el barco a buen puerto. En este sentido toma la mejor opción posible.”

 


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