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SEMANA 8 DE LA VENDÉE GLOBE: LOS LÍDERES EN LOS ALISIOS

© Marine Nationale / Nefertiti / TF1
© Marine Nationale / Nefertiti / TF1

A la altura de Brasil, Alex Thomson se ha colocado a 136 millas de Armel Le Cléac’h. En el Pacífico, Conrad Colman acaba de asegurar su palo. En Tasmania, se ha parado Sébastien Destremau. Louis Burton, por su parte, pasará mañana el cabo de Hornos.

Mientras los dieciocho solitarios que siguen en regata celebrarán el viernes sus dos meses en la mar, la situación sigue siendo muy complicada para los dos primeros clasificados de la Vendée Globe. Frente al cuerno brasileño, el ascensor hacia los alisios se ha hecho de rogar para Armel Le Cléac’h. El patrón del Banque Populaire VIII está subiendo por la escalera, mediante una trayectoria llena de bordos sucesivos. “El viento debería por fin rolar a su favor en la tarde-noche de este martes”, estima el Director de Regata, Jacques Caraës.

Alex Thomson se ha colocado a 136 millas de su espejo de popa. Cabe destacar que esta mañana el Banque Populaire VIII navega amurado a estribor, a una velocidad de unos 10 nudos, mientras el Hugo Boss aún está amurado a babor y avanza a un nudo menos. Esta noche Armel ha estabilizado la distancia en un viento flojillo del Nordeste e incluso ha recuperado un puñado de millas sobre Alex. Pero los tan esperados alisios se anuncian holgazanes: 10 a 15 nudos. Se mantiene el suspense, cuando solo faltan unos quince días de regata para los dos grandes dominadores de esta octava Vendée Globe, que en las últimas 24 horas han sido los más lentos de la flota: 169 millas ha cubierto Le Cléac’h, frente a las 239 millas de Thomson.

Dos grandes depresiones en el Pacífico

Los líderes han sido por tanto los más lentos, con la excepción de otros dos que se han visto forzados a poner la regata entre paréntesis: Sébastien Destremau (de nuevo farolillo rojo), que sobre las 2h30 de esta noche se ha parado en Esperance Bay en Tasmania para revisar el aparejo de su TechnoFirst-faceOcean, y Conrad Colman (Foresight Natural Energy), presa de problemas de aparejo y zarandeado por vientos muy fuertes, sufridos también por Nandor Fa (Spirit of Hungary). Esta mañana la buena noticia es que el neozelandés ha conseguido asegurar su estay del J1, a costa de ímprobos esfuerzos entre ráfagas de 60 nudos. “Conrad ha sudado la gota gorda”, ha comentado Jacques Caraës, “se ha batido como un condenado para conseguir bloquear su estay. Está agotado, pero acaba de reemprender su ruta, hacia las 3h de esta madrugada.” En la misma zona del Pacífico, las cosas van mejor para Nandor Fa: “Tras un día y una noche terribles y vientos muy fuertes de más de 40 nudos, en un momento determinado me he encontrado sin viento y con olas de 6 a 8 metros. ¡Era horrible!” Afortunadamente el húngaro ya ha superado este temporal: “Vuelvo a tener un viento razonable, incluso hace sol, estoy bien y puedo volver a navegar.”

También es muy duro más al Oeste, en el “club de los cinco”. A popa de este grupo, el norteamericano Rich Wilson (Great American IV) explica haber atravesado condiciones “indescriptibles”, que le han obligado a atarse corto y a aguantarse con fuerza con las dos manos, incluso en la mesa de cartas, con vientos de 50 nudos. “Pero ya hemos pasado y he aproado hacia el Norte para evitar lo más fuerte de la nueva depresión.” Un poco más de 500 millas delante de él, la situación también es muy comprometida para Alan Roura (La Fabrique), Fabrice Amedeo (Newrest-Matmut), Arnaud Boissières (La Mie Câline) y Eric Bellion. El patrón de CommeUnSeulHomme refuerza su excelente 10ª plaza y es quien ha cubierto más millas en estas últimas 24 horas: 371 millas, más que las 246 a 362 millas navegadas por los otros cuatro navegantes de este grupo maltratado por el Pacífico. Un Pacífico que tampoco será complaciente con el irlandés Enda O’Coineen (retirado), cuya velocidad de acercamiento a Dunedin es muy floja: unos 2 nudos. Sin mástil, Kilcullen Voyager-Team Ireland no tendrá tiempo de evitar un nuevo temporal y tendrá que aguantar antes de poder refugiarse en Nueva Zelanda. Dídac Costa (One Planet One Ocean) y Romain Attanasio (Famille Mary-Etamine du Lys), 15º y 16º respectivamente, deberían librarse relativamente de este mismo temporal neozelandés al pasar por detrás y al Sur de este fenómeno. Entre Tasmania y Nueva Zelanda el holandés Pieter Heerema (No Way Back, 17º) asegura por su parte estar de nuevo en regata con un barco operativo.

Louis Burton, en el cabo de Hornos mañana por la mañana

Afortunadamente, hay navegantes con los que el Pacífico y el Atlántico son mucho más clementes. Es el caso de Louis Burton (Bureau Vallée), que pasará a ras del cabo de Hornos dentro de 24 horas, el miércoles hacia las 5h. Ha vuelto a encontrar condiciones que él mismo califica de excepcionales: “Tengo 23 nudos de viento con un mar llano, ¡es maravilloso! Estoy supercontento, y siento esta especie de nerviosismo de los momentos importantes y estresantes.” No hay que pensar, sin embargo, que le ha sido fácil ni lineal. Por ejemplo, Louis pasó el día de Año Nuevo con la caña amarrada, a la antigua usanza, para reparar durante unas diez horas sus dos pilotos automáticos, que se habían averiado.

Del lado atlántico de Hornos, la buena operación de las últimas horas es la de Yann Eliès (Quéguiner-Leucémie Espoir): ha sido el más rápido de los seis barcos de cabeza y se ha colocado a menos de 45 millas del cuarto, el StMichel-Virbac de Jean-Pierre Dick. Yann lleva una ventaja de una treintena de millas sobre Jean Le Cam (Finistère Mer Vent). Y todo va bien para Jérémie Beyou. Tercero, el patrón del Maître CoQ ha recortado más de 70 millas a Alex Thomson. El galés aún está 580 millas delante del bretón, pero ya sabemos que ni siquiera un colchón tan espeso como este es garantía alguna en esta vuelta al mundo tan extrema.

Avería de aparejo a bordo del Foresight Natural Energy

El 1 de enero al mediodía Conrad contactó con su equipo de tierra para informarlo de que el estay de su J1 se había desenganchado de la cubierta con un viento de 45 nudos y rachas de 60. Este estay es parte activa del soporte del mástil y lo que se rompió por un motivo aún desconocido es un pequeño eje metálico que lo mantiene enganchado.

En aquel momento la vela no estaba desenrollada, pero cuando el cable quedó libre, y dadas las duras condiciones meteorológicas, se desenrolló y las rachas volcaron el barco. El Foresight Natural Energy se quedó muchas horas acostado, con un alto riesgo de romper el palo, dada la presión sobre la vela en el agua y, por ende, sobre el mástil. 

Conrad se quedó preparado, con el traje seco y el arnés para intentar intervenir, pero las condiciones excesivamente malas le impidieron salir del barco. Ahora la vela está en gran parte destruida y el cable se ha soltado completamente de la cubierta, vuela alrededor del barco con jirones de vela. El patrón ha conseguido colocar una driza desde lo alto del mástil al botalón para añadir seguridad al mástil, con lo que el peligro de romper el mástil ha disminuido considerablemente, pero sigue existiendo. Los otros dos estays (J2 et J3) siguen en su sitio y la mayor lleva 3 rizos.

Agotado y decepcionado, Conrad recupera fuerzas mientras espera condiciones más clementes. En cuanto lo permita la meteorología, tendrá que subir al palo para recuperar el cable, liberarlo de los jirones de vela que queden y después intentar colocar un eje de recambio y fijarlo nuevamente a cubierta. La maniobra es complicada y requiere una mar más tranquila y un poco de viento para limitar el peligro al máximo. La ventana meteorológica favorable solo podría llegar el jueves, porque las próximas 24 horas seguirán siendo duras.

El irlandés Enda O’Coineen, forzado a retirarse

El domingo 1 de enero a las 9h30 (hora española), el irlandés Enda O'Coineen (Kilcullen Voyager-Team Ireland) anunció a la Dirección de Regata que había roto el mástil.

Situado a unas 180 millas al Sudeste de Dunedin (Nueva Zelanda) en el momento del incidente, Enda O'Coineen navegaba con 35 nudos de viento del Sursureste cuando su mástil se rompió. El patrón, sano y salvo, empieza a asegurar su barco y los trozos rotos del aparejo. O’Coineen prevé dirigirse hacia Nueva Zelanda que, con la situación meteorológica actual, está a sotavento de su posición. Debería tener suficiente gasoil para llegar a buen puerto. El patrón irlandés está en contacto con su equipo de tierra y la Dirección de Regata. Se está realizando un análisis completo de su situación y próximamente tendremos más información.

Enda O’Coineen explica: “Me ha pillado de improviso. Tenía unos 20-25 nudos de brisa y caí en un chubasco de 35 nudos justo en el momento en el que saltó el piloto automático. Fallé una trasluchada. El barco estaba fuera de control. La burda no estaba bien amarrada y el mástil se rompió a la altura de la cubierta. Estaba intacto. Tenía que elegir entre salvar el aparejo y salvar el casco del barco. Di preferencia a la seguridad soltando el aparejo para que no agujereara el barco. Había marejada. Estoy desolado. Las cosas me iban muy bien, estaba en plena forma. Pero tengo que aceptar esa situación. Ese tipo de navegación se hace sobre el filo de la navaja…”

Han dicho:

Armel le Cléac’h, Banque Populaire VIII

“Los alisios no están bien establecidos. Avanzamos hacia el Norte con el bordo bueno. Después de haber hecho varios bordos para tener el ángulo bueno, progresamos y mañana deberíamos tener más viento. De momento jugamos con las nubes y los chubascos. La oscilación del sol juega en la dirección y la fuerza del viento. La moral es buena. Intentamos encontrar la buena ruta hacia Les Sables d’Olonne. No es sencillo, pero es igual para todos. Estamos bajo la influencia del anticiclón. Salimos poco a poco. La mañana ha estado cargada con los medios de comunicación. La comunicación forma parte de la regata. Cuando funciona, hay que aprovechar. No siempre hemos tenido días tan sencillos. En los mares del Sur tuvimos condiciones complicadas. Ahora, aunque hay que reglar las velas, es más tranquilo, podemos hablar con los medios de comunicación en este inicio de año 2017.”

El aspecto físico

“Las piernas están bien. No son las piernas de la salida, pero no me quejo, he hecho ejercicio desde que salimos. Moverse en el barco exige un esfuerzo. Hay cansancio físico y mental, desgasta un poco el organismo. Estamos en los últimos kilómetros y hay que aguantar. Hay que seguir vigilándolo todo. Las maniobras quizás son un poco más difíciles que en la salida, pero tras 50 días de regata lo dominas más, tienes tus referencias a bordo. Haremos balance después de las calmas ecuatoriales, que es el próximo obstáculo delicado. Es el que marcará la continuación de la regata. Tendremos que trazar una ruta en el Atlántico Norte. Intentaré tener un pequeño colchón para abordar las calmas ecuatoriales con serenidad mental.”

Fabrice Amedeo, Newrest-Matmut

“Las condiciones se calman. Tengo 25 nudos de viento, podré poner más trapo. He tenido las condiciones más difíciles desde el inicio de la Vendée Globe. Ahora tenía 48 nudos establecidos. No he roto nada, pero he tenido que capear el temporal durante varias horas. Era la primera vez que me pasaba en un IMOCA. La clasificación es bastante anecdótica. Somos un grupo, lucharemos entre nosotros mientras hacemos ruta hacia Les Sables d'Olonne. Es tranquilizador atravesar el Pacífico así. El objetivo último será acabar la VG. Una Vendée Globe, o se gana o se acaba. Como Armel está un poco lejos, me contentaré con acabar. Es de noche, llevo gorro, 3 polares, hace bastante frío. Aún nos quedan unos diez días bajo estas temperaturas frescas.”

Alan Roura, La Fabrique

“Buenos días a todos, una buena jornada de batalla, de rabia y de tristeza para mí.

La depresión llegó poco a poco, el viento arreciaba cada vez más. Acababa de entrar dentro para prepararme un plato muy caliente, echado en mi puf. El viento era de unos 30 nudos y de repente el barco se paró en seco. Oí un gran crac, salí y vi el timón de estribor flotando detrás del barco, las señales de un gran choque eran muy visibles; era realmente un OFNI. 

Tenía ganas de llorar, de gritar, pero ante todo tenía que ver los daños. El agua empezó a subir a la altura de mis pies, después de mis tobillos. Pronto comprendí que el tiempo apremiaba. Tenía que soltar el anillo del timón empotrado en el casco. Mejor o peor, puse el barco sobre “una pata”, a la capa, escorado para que no entrara demasiada agua. El viento ya había subido y había alcanzado los 40/45 nudos. Había mala mar, con unos 6 metros de mar de fondo, es difícil de decir. Intenté cortar la vía de agua con los medios de a bordo. Pero era imposible, había demasiada mala mar y sobre todo era demasiado peligroso hacer solo algo provisional. En 10 minutos había llenado la popa de mi barco.

Me hundía poco a poco. El agua empezó a infiltrarse por todas partes que podía. Incluida la zona de vida, El tiempo apremia y no tuve más remedio que taponar ante todo la vía de agua, antes de pensar en lo demás. El barco estaba muy inestable, por lo que decidí arriar la mayor para dejar mi J3 a la contra, con la quilla a sotavento para escorarlo a tope.

La única solución era colocar el timón de repuesto, pero con 45 nudos era un algo suicida. Era mi última posibilidad de salvar el barco, no pensaba quedarme mirando cómo entraba el agua y se sumergía poco a poco. Con el timón en la mano, el arnés de montaña en su sitio, un cabo y no quedaba más remedio que esperar que mi buena estrella no me abandonara.

Tiré el timón al agua y lo lancé para llevarlo entre dos olas y encajarlo en su sitio. Fue necesario que me suspendiera en el culo del barco para ayudarlo, atado y colgado 5 metros sobre el agua. Tenía pocas posibilidades de conseguirlo. Pero tras 30 minutos de rabia, lágrimas y ganas de salvar la Bigoudène, acabé consiguiendo colocarlo en su sitio.

Después me dediqué a volver a montar bien el sistema de caña para poner reemprender la ruta cuanto antes e ir a buscar vientos flojos para acabar reparaciones más definitivas.

El encaje en el fondo del casco sufrió un golpe y tendré que encolarlo. Cuando se arrancó el timón, arrancó las juntas que mantenían estanca la zona. De momento estoy haciendo un poco de agua, pero mucha menos. Recorté un saco estanco y lo enrollé alrededor de la mecha y de la base con una ligadura. Lo haré mejor cuando esté amurado al otro lado, y con menos olas.

El agua hizo una masacre en el interior, sumergió todos los sacos del barco. Ya no tengo ni un solo vestido seco, todo está empapado: herramientas, farmacia, todo lo que hay en el barco. Por suerte, el saco con los ordenadores de recambio es el único que está intacto. ¡Afortunadamente, porque al ordenador principal no le gustaron nada los 50 centímetros de agua en el barco! Repasaré mi sistema eléctrico para evaluar los daños colaterales.

Estoy muy triste porque mi regata con los demás ha terminado, tengo que tomarme el tiempo necesario para repararlo bien y llevar mi barco a buen puerto, en Les Sables d’Olonne. La aventura sigue, no abandonaré nunca. Si conseguí meter un timón en semejantes condiciones, es que estoy suficientemente loco como para terminar la vuelta. Tengo sangre por todas partes, el codo, las manos, me he cortado por todas partes y estoy realmente muy cansado. Pero tengo la sensación de haber doblado un cabo, de saber conservar la tranquilidad en este tipo de situaciones, donde de todas formas solo tienes una sola oportunidad.

La meteorología no me ayudará antes de dos días, tendré que aguantar, no tengo otra opción. Intentaré quedarme suficientemente al Norte para tener poco viento lo antes posible. Si veo que no puedo hacer una buena reparación, me refugiaré en Hornos para estar seguro de poder remontar el Atlántico sin demasiados problemas.

De momento, me tomaré el tiempo para descansar y comer. La moral sigue ahí, aunque la regata ya no será la misma.”

¡Revisión en imágenes de una semana 8 intensa!


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