Home  >  Noticias  >  JÉRÉMIE BEYOU SE SUB [...] NDÉE GLOBE

Recibir nuestro newsletter

Registrarse ahora

 

Su email no será entregado a terceros

Facebook Twitter RSS

Patrocinador oficial

  • Mutuelle Des Sportifs
  • Azimut Communication

Proveedores oficiales

  • Sea & Co
  • FFVISAF
  • TOLRIP
  • SailingNews.tv

Colaboradores

Noticias

JÉRÉMIE BEYOU SE SUBE AL PODIO DE LA VENDÉE GLOBE

© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe
© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe

Jérémie Beyou ha cruzado la línea de llegada de la 8ª Vendée Globe este lunes 23 de enero de 2017 a las 19 horas, 40 minutos y 40 segundos, es decir, cuatro días y 3 horas después del vencedor, Armel Le Cléac’h. El navegante de 40 años finaliza así, no sin dolor, su tercera Vendée Globe, en 78 días, 6 horas y 38 minutos, tras dos intentos, en 2008 y 2012. En los primeros lugares desde la salida del 6 de noviembre, Jérémie Beyou, que ha sufrido considerables problemas de material, ha demostrado una gran resistencia para mantenerse al acecho detrás del dúo de líderes. Gracias a su Maître CoQ de 2010 al que audazmente dotó de foils, el navegante bretón consigue su objetivo al subirse al tercer cajón del podio.

Al cruzar como vencedor la línea de llegada de la Transat New York-Vendée el pasado mes de junio, Jérémie asumió la condición de serio pretendiente al podio de la Vendée Globe 2016-2017. Fue así, con una confianza complementaria, como este triple vencedor de la Solitaire du Figaro (2005, 2011 y 2014) salía al asalto de su tercera vuelta al mundo en solitario. Una dosis de confianza muy útil, porque la circunnavegación del patrón del Maître CoQ ha estado plagada de problemas de material. Abandonado poco después de la salida por dos de sus pilotos automáticos, después sufrió una avería de las antenas Fleet, que le privó de sus medios de comunicación y por tanto de informaciones meteorológicos. Jérémie Beyou rebuscó rápidamente en sus recursos para engancharse al grupo de cabeza. Los problemas no terminaron aquí: “Cuando se rompió el hook de mi vela mayor, estuve a punto de echar la toalla. Era negra noche y me decía que no conseguiría repararlo. Después, no sé dónde fui a buscarlo, pero conseguí hacerlo. Cada maniobra era una victoria, hay que sentirse satisfecho de ello.” En el grupo de cabeza, las retiradas sucesivas de Vincent Riou (PRB), Morgan Lagravière (Safran) al paso por el primer gran cabo, y de Sébastien Josse (Edmond de Rothschild) y Paul Meilhat (SMA) después en el océano Índico, dejan al Maître CoQ un poco solo en su combate consigo mismo y como perseguidor más cercano del Banque Populaire VIII y del Hugo Boss en el Pacífico, y más tarde en la remontada del Atlántico.

¡Por fin cabohornero!

Pese a la adversidad y a sus problemas de material, Jérémie mantiene su tercer puesto hasta el final, sin verse nunca seriamente amenazado por su trío de perseguidores, Jean-Pierre Dick, Yann Eliès y Jean le Cam, que navegan en un pañuelo, a varios centenares de millas detrás. El patrón del Maître CoQ no esconde su satisfacción cuando dobla su primer cabo de Hornos, el 27 de diciembre, tras 51 días de regata: “He tomado la salida de muchas vueltas al mundo, entre la Vendée Globe, el Trofeo Jules-Verne y la Barcelona World Race, y nunca había conseguido doblar el cabo de Hornos. ¡Ya tocaba!” El navegante de la bahía de Morlaix vive después una remontada del Atlántico complicada, entre vientos erráticos y horripilantes zonas de calmas. “Voy paso a paso, cada día que pasa es un día ganado; intento avanzar así, sin pensar más lejos”, confiesa un tanto cariacontecido el navegante, que se queda pegado varias horas por los caprichos de Eolo antes de acabar laboriosamente su circunnavegación hasta la boya Nouch Sud, que marca la línea de llegada. 

Algunas cifras que recordar:

Jérémie Beyou, tercer solitario llegado a Les Sables d’Olonne ha recorrido 27.101 millas náuticas a la velocidad media de 14,43 nudos. Su mejor media es de 21 nudos, con una distancia de 504 millas cubiertas en 24 horas (el 21 de noviembre).

Las primeras palabras de Jérémie Beyou (Maître CoQ)

¿Jérémie, qué te pasa por la cabeza en el momento de cruzar la línea?

Jérémie Beyou: “¡Euforia, adrenalina, felicidad, algo enorme, y aún no ha acabado! Acabo de cruzar la línea; desde hace una semana sé que me esperan preparativos, pero pedí que me dejaran tranquilo para seguir concentrado. Ahora me dejaré llevar, me soltaré, porque lo necesito.”

Sobre todo porque esta llegada ha llegado al ralentí. ¿Cómo ha vivido estos últimos tres días progresando tan lentamente en una gran zona sin viento?

JB: “Era difícil de aceptar. Encalmadas ya las he tenido durante la Vendée Globe, pero nunca me había dicho que allí me quedaría. Esta vez me encontré bloqueado tan cerca del final, sin encontrar la salida; me entró un poco de pánico, me dije que lo iba a perder todo, era terrible. Pese a ello, seguí concentrado a tope durante tres días, no cedí ni un ápice, no dormí ni comí para no fallar. No fue hasta anoche cuando supe que se acababa, y de repente la noche fue más bien agradable, y lo aproveché a fondo.”

Acaba tercero de la Vendée Globe. ¿Habría firmado ese resultado antes de la salida?

JB: “¡Sí, porque hubiera significado que estaba seguro al 100% de acabar! Ya he pagado mi peaje para saber que en esta regata puedes quedarte tirado en la cuneta muy rápidamente. Además, me he enfrentado a supernavegantes que han navegado muy bien, Armel y Alex, con barcos muy buenos de última generación. Nosotros nos presentamos con un barco de seis años, asumimos el audaz desafío de transformarlo, diciéndonos que podíamos conseguir subir al podio, o ganar. Al final esta tercera posición es un muy buen resultado, y hay que aprovecharlo.”

¿Los foils fueron la decisión correcta?

JB: “Sí, claro. Cuando me retrasé mucho en las calmas ecuatoriales, gracias a los foils conseguí permanecer mucho tiempo delante de un frente frío y pegarme al grupo en el que estaban el SMA y el PRB; creo que sin los foils me hubiera quedado descolgado. También en el Sur, sin los foils, nunca hubiera conseguido volver a pillar al SMA cuando rompí el hook de mi vela mayor. Así pues, sí, fueron la decisión correcta, el barco ha mejorado mucho y además los foils han sido 100% fiables.”

¿Qué es lo que le ha permitido no dar su brazo a torcer en esta regata?

JB: “¡No lo sé! A veces he hablado con el apneista Stéphane Mifsud, que trabaja mucho el aspecto mental. Muchas veces dice que no sabemos al final de qué somos capaces, y que lo descubrimos cuando nos encontramos ante hechos consumados, forzados a arremangarnos; y hay que estar orgullosos cuando se superan los problemas. Creo que me descubrí a mí mismo; y no me avergüenza decir que cuando conseguí superar todo esto, estaba orgulloso de mí, porque era realmente difícil. Quizás otros habrían superado esas averías con más facilidad, pero para mí era retos muy reales.”

¿Esta Vendée Globe es la regata más dura que ha disputado?

JB: “Sí. En la Solitaire du Figaro vives momentos muy duros, porque vas al límite de tus posibilidades, pero no deja de ser una cuestión deportiva. En una Vendée Globe, te encuentras con problemas de todo tipo: a veces es el aspecto físico, otras el barco, a veces la meteorología, a veces los demás. ¡Cuando a Kito de Pavant se le está hundiendo el barco, es duro de superar! Así pues, lo más duro es la diversidad de las cosas que te pasan, pero también es por eso que es la más bonita. Es realmente una regata muy intensa, donde no se regala nada, hay que ganarse cada milla, cada minuto. Hay momentos en los que te preguntas por qué lo haces, porque es estresante, porque va muy rápido, o porque físicamente ya no puedes más. Pero también hay alegrías, como cuando me enteré de que Kito estaba a salvo en el Marion-Dufresne; es hiperintenso en emociones.”

¿Ha tenido momentos de euforia?

JB: “Sí, son barcos duros, pero cuando consigues reglarlos bien, tomas las buenas opciones, colocas la vela adecuada y estás solo en el Gran Sur, en esos lugares donde no va nadie, es fabuloso. Es por eso por lo que lo haces. Muchas veces solo florecen los momentos menos buenos, porque te falta mirarlo con cierta distancia, pero también hay momentos de felicidad; y dentro de unas semanas, solo recordaré los buenos momentos.”

¿El cabo de Hornos es uno de esos buenos momentos? 

JB: “Sí, era bastante mágico. Llegué con viento fuerte, 35-40 nudos, tenía agua a la altura del pozo de la quilla, y eso me preocupaba; y de repente te encuentras con esa roca delante, con su aspecto inquietante; tiene algo de misterioso, de mágico, lo descubres en el fin del mundo y no parece nada terrestre, tienes la impresión de estar en otro planeta. Era bastante raro, y me hizo pensar en todas las historias de navegación que había leído, los barcos que naufragaron, los marinos que fallecieron, y te das cuenta que el cabo de Hornos hay que sudarlo.”

Ha pasado 78 días en la mar. ¿Se le han hecho largos?

JB: “No, han pasado superrápidos, excepto quizás la remontada del Atlántico, durante la que he tenido condiciones que no eran nada clásicas. Globalmente, no te das cuenta de que pasan esos 78 días, porque estás trabajando todo el rato, no tienes un momento de respiro, el barco nunca te deja tranquilo, siempre tienes que tomar una decisión, o hacer un movimiento. También creo que no se me ha hecho pesado porque estaba en la batalla por el podio, y eso me ha mantenido en vilo.”

 


Mostrar toda la rúbrica


Aviso legal | Mapa del website      ©2012-2017 Azimut Communication - Diseño del web & Kioskos interactivos  - design based on v1 by OC Sport