Home  >  Noticias  >  BELLION, 9º DE LA VE [...] MER NOVATO

Recibir nuestro newsletter

Registrarse ahora

 

Su email no será entregado a terceros

Facebook Twitter RSS

Patrocinador oficial

  • Mutuelle Des Sportifs
  • Azimut Communication

Proveedores oficiales

  • Sea & Co
  • FFVISAF
  • TOLRIP
  • SailingNews.tv

Colaboradores

Noticias

BELLION, 9º DE LA VENDÉE GLOBE Y PRIMER NOVATO

© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe
© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe

 

Éric Bellion (CommeUnSeulHomme) ha cruzado la línea de llegada de la octava Vendée Globe el lunes 13 de febrero de 2017 a las 17horas, 58 minutos y 20 segundos (hora española). Noveno de la general y primer novato de esta edición, el navegante de 40 años completa su vuelta al mundo en 99 días, 4 horas, 56 minutos y 20 segundos, en un Imoca de la generación del 2008 –el ex DCNS-. Éric acaba así un recorrido de 28.048 millas sobre el agua, a una velocidad media de 11,78 nudos.

Navegante amateur e instructor en gestión de empresas, Éric Bellion participaba a su primera Vendée Globe para llevar un mensaje sobre la riqueza de la diferencia. Antes de la salida, el pasado 6 de noviembre, el novato cuadragenario describía su visión de la navegación en solitario como un viaje iniciático: “Voy a ver si soy capaz de hacerlo, tendré una respuesta cuando lo intente. Lo más difícil es desarrollar la confianza en sí mismo, pero esa es la clave… Esta aventura es la fusión entre los experimentos para conocer mis límites y mi participación en la sociedad tal como la entiendo.” Éric ha enviado desde el barco numerosos vídeos que atestiguan ese recorrido personal de tres meses.

Las primeras dudas

Es pues en plena reflexión sobre sus capacidades y las de su barco como Éric Bellion emprende la bajada del Atlántico, bien acomodado en el grupo que cierra la marcha. CommeUnSeulHomme navega por las avenidas exteriores en una trayectoria muy al oeste para entrar en las calmas ecuatoriales, donde se encuentra con Romain Attanasio (Famille Mary-Etamine du Lys), que se convierte en su compañero de ruta. Juntos ponen rumbo al sur, hablan por VHF y se vigilan atentamente. Éric quiere seguir en contacto con otros navegantes, porque le falta confianza. El patrón descubre que su barco puede hacerlo mejor que navegar en el puesto 22, pero duda de sus propios medios: “Aún no tengo los automatismos de los solitarios. Intento frenar un poco el barco, ¡pero este solo quiere una cosa, lanzarse!”

Las revelaciones del Sur

Después, al inicio del océano Índico, Éric prueba distintos reglajes y se hace con su montura. Progresa en la estela de Arnaud Boissières cuando, con una racha muy fuerte, el barco se tumba brutalmente provocando la rotura de mecha de un timón. Durante 12 horas, el patrón lleva a cabo una penosa sesión de reparación que le permite reemprender su regata, equipado tanto con un nuevo timón como con una mayor confianza en sí mismo. Por Navidad, para evitar un gran temporal, Éric Bellion navega al ralentí y se encuentra con el suizo Alan Roura y el irlandés Enda O’Coineen, en un trío que se inmortaliza en la videoesfera. Más tarde, el patrón de CommeUnSeulHomme acelera el ritmo en el Pacífico, dobla al pequeño grupo formado por Fabrice Amédéo, Arnaud Boissières y Rich Wilson, antes de superar también al neozelandés Conrad Colman. En novena posición en el cabo de Hornos el 11 de enero –es decir, dos días después de Nandor Fa y 19 después de Armel le Cléac’h-  Éric saborea su aventura: “Ya no soy la misma persona; hay un cambio radical. ¡Las depresiones me daban miedo, pero ahora adoro pelearme con ellas!”

Remontada agotadora del Atlántico

La travesía posterior a Hornos y la remontada a lo largo de Brasil le cuestan agotadoras maniobras. Éric se tiene que deshacer de las algas que se pegan a su quilla, superar infernales zonas de calma que se intercambian con rachas de viento tan violentas como imprevisibles. Después tiene que afrontar, como sus compañeros, el tren de depresiones del Atlántico Norte. “Vivo en un infierno, esta última parte de la Vendée Globe es la más dura, no me había preparado para esto.” La última semana de navegación pone a prueba hasta el límite las fuerzas del patrón; su motor se resiste a arrancar y tiene que economizar el gasto de energía; por si fuera poco, tiene que reparar la desalinizadora mientras se acerca al cabo de Finisterre. A 48 horas de la llegada, cuando navega en condiciones dantescas y con vientos de 70 nudos, Éric se entera de la pérdida de mástil de su más inmediato perseguidor, Conrad Colman. En ese momento se rompe el raíl de la mayor de CommeUnSeulHomme, y el navegante tiene que acabar su regata con velamen reducido. Al entrar en el canal de Les Sables-d’Olonne, Éric Bellion puede saborear a placer la culminación de esa vuelta al mundo y una liberación ganada a pulso.

 

Eric Bellion, CommeUnSeulHomme:

“Me he traído tantas cosas… Tendré que hacer un inventario. En tres meses he vivido lo que en tierra se vive en 10 o 15 años. En la vida tienes preocupaciones, y tienes que ser creativo, pero en una Vendée Globe eso pasa cada día. Cada día tienes un problema y tienes que encontrar una solución para resolverlo. Cada día tienes nuevas experiencias. Cada día descubres una nueva faceta de tu personalidad. Me he traído fuerza, antídotos para el miedo, ganas, fuerza creativa. Tengo la impresión de que mi visión de la vida tiene 360°. La Vendée Globe me ha cambiado la vida.

El miedo ha estado presente en toda la Vendée Globe, pero de la misma manera que la felicidad y muchos otros sentimientos. El miedo no es un tabú. Cuando te vas a dar la vuelta al mundo en solitario en un 60 pies, si no tienes miedo es que tu cabeza no funciona como las de todo el mundo.

El miedo alimenta la creatividad. También hay el miedo a tener miedo. Hace unos pocos días aún me preguntaba cómo conseguiría acabar. Hace tres años estaba en la Antártida y me dije que haría la Vendée Globe. No había navegado nunca en solitario. Ahora no sé si lo haría. Fui a ver a Michel Desjoyeaux, compré un barco. De repente te ves rodeado de un equipo y estás en el canal con decenas de miles de personas. Tardé cinco días en aclararme. Estaba petrificado. Los IMOCA son barcos especiales. Después ya fue mejor. Bajé el Atlántico, encontré mis puntos de referencia. ¿Pero soy capaz de ir a los mares del Sur? Me decía “No has convencido a 14 mecenas para pararte aquí”. El clic llegó en la zona de las Kerguelen, con una gran depresión que llegaba muy al Norte. O me sometía a los elementos o reaccionaba, es decir dirigirme al Norte y surfear la depresión. “¡Basta ya de estar acojonado!” Me cogió de pleno un gran temporal. Tuve un problema de motor y tuve que resolverlo en medio del temporal.

A partir de entonces empecé a escuchar a mi barco. Mis camaradas me llevaban 200 millas y los alcancé en dos días. No he buscado nunca el resultado, sino solo la armonía con mi barco. Es tan increíble que he visto que salía disparado en cuanto le soltabas la rienda. Había pasado de un universo de sumisión a un universo de acción.

Para mí, el barco es una persona. Lo asumo. El barco nos proporciona protección, desplazamiento, comida, seguridad. ¿Cómo no vas a humanizar ese barco? Tiene sentimientos. Está contento, no está contento. Cuando hay un mal reglaje, me lo hace saber, choca con las olas.

Se llama CommeUnSeulHomme, pero tiene otro nombre, Ruahatu, es un dios polinesio de la mar. Ha habido muchos choques con OFNI. Pero me sentía protegido. Hablaba a los peces y a los pájaros y el camino estaba claro, despejado. El océano me ha dejado pasar.

No he disfrutado con la idea de llegar. Estaba tenso como un arco hasta la línea de llegada. Me decía que tenía que seguir vigilando, que podía pasar cualquier cosa. Me había preparado para llegar, pero como consecuencia de los problemas me prohibí pensar en ello. Hablaba al océano. Y decía “ok, tú decides; si hay que pasar dos o tres días más en la mar, tú decides”. De hecho, me he colado por un agujerito muy pequeño.

No haré otra Vendée Globe y eso ha hecho que esta sea única. Saboreaba cada instante, también cuando estaba metido en un berenjenal.

Armel es un campeón fuera de lo común. No me atrevo ni a imaginarme lo que han vivido Alex y él. Son extraterrestres. Es el sueño de participar a mi discreto nivel con deportistas extremos.

Me sentía muy cerca de Alan Roura y de Rich Wilson. Alan, lo que hace es extraordinario. Lleva un barco viejo y está en un grupo de barcos más recientes. Ese chico es increíble, tiene un talento extraordinario. Y Rich no solo hace la Vendée Globe a sus 66 años, sino que además educa a millones de estudiantes.

Me tomaré unos días de vacaciones y comeré con cada uno de los patrones para que podamos hablar.”

 

 


Mostrar toda la rúbrica


Aviso legal | Mapa del website      ©2012-2017 Azimut Communication - Diseño del web & Kioskos interactivos  - design based on v1 by OC Sport