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ARNAUD BOISSIÈRES, 10º DE LA VENDÉE GLOBE

© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe
© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe

El patrón de La Mie Câline ha cruzado la línea de llegada de la octava Vendée Globe este viernes 17 de febrero de 2017 a las 9 horas, 26 minutos y 9 segundos. Arnaud Boissières consigue así la 10ª plaza de la vuelta al mundo en solitario, que ha culminado en 102 días, 20 horas, 24 minutos y 9 segundos, a la velocidad media de 11,4 nudos en un recorrido de 28.155 millas.

Mascota de los habitantes de Les Sables-d’Olonne, ciudad en la que se instaló hace 10 años, Cali –diminutivo de Calimero, el apodo de Arnaud desde su adolescencia- ha completado su tercera Vendée Globe consecutiva. Séptimo en 2008-2009, y después octavo en 2012-2013, esta vez navegaba con el ex Paprec-Virbac de Jean-Pierre Dick, un Imoca construido en 2007.  “Una buena Vendée Globe es ante todo una Vendée Globe acabada… Mi objetivo es estar entre los diez primeros”, anunció antes de la salida.

Con problemas de material desde las primeras horas de regata (la rotura del cierre del lastre provocó una inundación y daños en la electrónica), Arnaud Boissières ya no cierra la caja de herramientas durante tres meses. La Mie Câline navega en medio del pelotón hasta el Ecuador y se coloca en un pequeño grupo de diez participantes, encabezados por Louis Burton (Bureau Vallée) en el Atlántico Sur. En vigésima posición al cabo de un mes de regata, fiel a su deseo de acabar ante todo, Cali opta por una regata conservadora para dosificar su montura. “A veces tengo ganas de dejarme llevar, pero me reprimo”, escribe.

Arnaud, conservador en el Gran Sur

Fiel a su fama, el océano Índico martiriza a la flota diseminada e incita a Arnaud a la prudencia, más que al ataque. El grupo de diez se convierte en un club de cinco, que Cali comparte con Fabrice Amedeo, Conrad Colman, Nandor Fa y Stéphane Le Diraison, mientras Louis Burton aprieta el acelerador y deja atrás a sus compañeros. Es entonces cuando La Mie Câline sufre una avería en el carro de la escota de la mayor, que perjudica al navegante hasta el final de su regata. Un encuentro con una ballena provoca también daños menores, que obligan a Arnaud a hacer muchas reparaciones para mantener su barco en buen estado. “En algunos momentos tengo la impresión de navegar al 60% del potencial del barco, y eso me pone de los nervios”. Posteriormente en el Pacífico, mientras el patrón de La Mie Câline sigue una trayectoria muy al norte en un bordo conservador, Conrad Colman y Nandor Fa ponen los pies en polvorosa, y Stéphane Le Diraison se retira. “A partir de entonces regateo conmigo mismo… Me presiono menos y me digo que los hay más desgraciados que yo”. En 11ª posición al acercarse al cabo de Hornos, su acercamiento a Fabrice Amedeo (Newrest-Matmut) reconforta a Arnaud y aporta un poco de pimienta a su navegación en solitario.

Emulación amistosa con Fabrice Amedeo

La Mie Câline dobla el cabo de Hornos el 18 de enero, en el 60º día de regata. Newrest-Matmut está apenas unas esloras delante de él. “Es un enfrentamiento amistoso más bien agradable; con Fabrice nos escribimos mucho… ¡Nunca había tenido tantos intercambios en una Vendée Globe!” Muy cerca uno del otro, el patrón de La Mie Câline recupera la undécima plaza a su compañero de ruta. Si las calmas ecuatoriales se muestran relativamente clementes, las condiciones en el Atlántico Norte son muy penosas. “Me parece que vamos a batir los récords de lentitud, vamos a dar la vuelta rodeando el archipiélago de las Azores; hay olas de 3-4 metros por el través y 32-33 nudos de viento”, explica Arnaud a la Dirección de Regata. En cuanto a la alimentación, mientras Fabrice Amedeo está obligado a racionarse, Arnaud está tranquilo: “Tengo comida hasta el 17 de febrero”, explica en una conexión. La pérdida de mástil de Conrad Colman afecta al navegante: “Me da miedo”, confiesa. Finalmente, Arnaud culmina su periplo de 102 días en solitario con vientos evanescentes. Tras acabar su tercera Vendée Globe se reencuentra feliz con Leo, su bebé de 4 meses, que está muy cambiado; pero ya sabemos que él ya piensa en una cuarta vuelta al mundo…

Arnaud Boissière en rueda de prensa

“No hay regata más bonita que la Vengée Globe.”

“Esta 10ª posición me sabe a victoria. Era un reto. Quería acabar entre los 10 primeros, y lo consigo tras luchar mucho. Es una victoria colectiva, con patrocinadores que han creído en mí. Todos tenían su sitio entre la muchedumbre del canal. Es la prueba de que ha funcionado.”

“A veces me filmaba y no parecía contento, cuando la realidad es que lo estaba mucho. Esta llegada es más bonita que en mis dos otras Vendée Globe. Me había entrenado menos, quizás era más duro, ¡pero lo hemos hecho! Y eso que había empezado mal con mis problemas, tan solo unas horas después de la salida.”

“He hablado mucho con mi barco. Ayer pasamos cuentas, delante de Les Sables. Este barco había corrido la Vendée Globe y se había retirado. Durante esta vuelta al mundo lo reconfortaba cuando sufría, y él hacía lo mismo conmigo. Fui a buscarlo a Barcelona hace un año. Cuando lo traje, no tenía a mis patrocinadores, pero tenía un comité de recepción. Y gracias a eso pude ir a ver a David Giraudeau. ¡Venga, tráete tus cookies a bordo, que nos vamos a dar la vuelta al mundo!”

“Cuando Thomas Coville batió su récord, me preguntaron si me gustaría navegar en trimarán. No estoy tan loco. Lo que me gusta es salir con otros barcos. Aunque haya hecho una regata menos buena que hace cuatro años, tengo ganas de volver a correrla.”

“Cuando navegas con invitados, como hice en septiembre, les hacemos subir la mayor, para bromear. Y después nos reímos tranquilamente. Durante la regata la he tenido que arriar completamente cinco veces. Cuando estás en los mares del Sur, con 30 nudos, has estado haciendo reparaciones durante tres horas, estás empapado, te duelen las manos, tienes un momento de decaimiento. Pero lo remontas. La quinta vez solo lo hablé con Fabrice y con mi mujer. A mi mujer porque quería hablarlo con alguien, y con Fabrice porque estábamos los dos. Si no lo dije es por pudor por mi barco.”

“También tuve un problema de faldón a popa. Le dije a mi barco que había algo que colgaba, y me dijo que no era grave y continuamos. Michel Desjoyeaux decía que esta regata es un problema al día. Incluso si exagera un poco, cuando te vas a una Vendée Globe, no dices “todo irá bien”.”

“No tengo ganas de revivir algunas pequeñas roturas materiales. Sobre todo las que hubiera podido evitar. En un proyecto con un presupuesto controlado, hay que optar y renunciar a cosas. Yo soy quien tiene la última palabra y la culpa es mía. Todas las pequeñas cosas que te amargan la vida en la Vendée Globe, son cosas que no son caras.”

“Me encanta comunicarme con los otros participantes. Algunos no contestan. Fabrice me contestaba. Nuestros barcos eran casi iguales. El de Fabrice lo llevaba Jean le Cam en la anterior edición y por esto estaba un poco hecho a medida. Pesa 500 kilos menos que el mío. Hablábamos mucho, con toda franqueza. Hablábamos de los nuestros, de nuestros patrocinadores, de nuestras mujeres. Hablamos como personas normales, y en ese medio eso hace bien. Alan (Roura) también me ha escrito mucho. Tiene 23 años y una sinceridad y una clarividencia increíbles. La Vendée Globe también es eso.”

“Delante han sido impresionantes. Los dos líderes han hecho una etapa de Figaro. Vi sus imágenes en las Kerguelen, se diría que son los bancos de imágenes que se hacen antes de la regata. ¡Y Alex va con genáquer! Y además saca su bandera inglesa cuando ve el helicóptero.”

“Creo que los foils prometen. La Vendée Globe evoluciona, pasa por eso. Es increíble. Además, no basta con tener el barco de Thomson para hacerlo como él. También me ha impresionado Jérémie Beyou.”

“Claro que me gustaría un foiler para la VG 2020. ¿Es posible? No lo sé. Tenerlo un año antes no es posible. Hay que aprender a navegar con él. Como cuando había cambiado de barco y había entrenado con Vincent Riou. No cambias de barco de regata como cambias de coche de carreras.”

“No voy a una Vendée Globe para ir a la guerra, voy porque me da sensaciones que no había sentido antes. Me gusta mucho. Pero en esta jornada de recompensa no hay que olvidar los momentos difíciles. He llorado, de rabia, de desesperación. Detrás de cada momento difícil llega un arco iris. Solo por eso quiero volver a hacerlo.”

“Siempre he creído en mis sueños. Animo a los jóvenes. Siempre hay que creer en ellos.”

“Mañana iré a recibir a Fabrice (Amedeo). Nos hemos hecho buenos amigos.”

 

 


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