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La Vendée Globe de Didac Costa

© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe
© Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe

6 de noviembre de 2016. Todas las emociones y dificultades vividas desde los primeros compases de su proyecto hasta por fin estar en la línea de salida de la Vendée Globe estaban empezando a disiparse. Poco a poco Didac Costa fue encontrando el ritmo con un barco que conoce muy bien. Y de repente estuvo claro que algo no iba bien. Cuando miró el interior del barco el nivel de agua ya llegaba a la altura del motor. Entre la tensión, el estrés y la emoción se había olvidado de subir la toma de agua del tanque de lastre y se salió la manguera por donde se achica. Las baterías y el motor se inundaron.

Didac supo inmediatamente que no tenía más alternativa que dar la vuelta. Habían transcurrido únicamente 90 minutos desde la salida, desde el inicio de una mezcla de aventura y desafío por el que tanto había luchado. A las 18:00 horas de ese 6 de noviembre, Costa llegaba al pantalán de Port Olona. Además de su reducido equipo de tierra –formado por sólo tres personas-, allí estaba el cuerpo de bomberos de Les Sables d'Olonne. Costa es bombero profesional en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) y eso había creado un vínculo fuerte entre colegas antes de la salida.

Fue gracias a la rápida reacción de los bomberos de Les Sables que Didac y su equipo contactaron con un mecánico, un auténtico mago de la ingeniería, que les advirtió: "Si no salvamos el motor inmediatamente – y tenemos menos de tres horas para hacerlo- la regata se ha acabado". 

Rápidamente se puso manos a la obra y, sin exagerar, salvó la regata de Didac. "Sin él, su pronta respuesta y su intervención, Didac no habría soltado amarras de nuevo", reconoce el director del proyecto, el catalán Jordi Griso. La solidaridad mostrada con el equipo español fue extraordinaria, recordando en esta edición más que nunca el espíritu de la Vendée Globe. No fue sólo que otros equipos estuviesen ahí en un primer momento, sino también que los bomberos de Les Sables d’Olonne se involucraron al 110%, a veces incluso con gestos de apoyo moral como unas pizzas cuando Didac y su equipo no habían comido, o un café cuando llevaban horas y horas sin dormir o un té cuando el frío del invierno francés arreciaba.

El mismo gurú de la ingeniería ideó un plan: cambiar el sistema de carga utilizando dos alternadores acoplados al motor en lugar de la generatriz dañada. Tres días después, el barco estaba listo para salir de nuevo. Pero había mucha mar en las inmediaciones de la salida, por no hablar de los más de 40 nudos del Golfo de Vizcaya, así que su equipo casi tuvo que frenar a un ansioso Didac Costa para que saliese 24 horas más tarde. Cuando por fin soltó amarras de nuevo, el viernes 10 de noviembre a 12:40 horas, Costa estaba 1.134 millas por detrás del líder y a 770 millas del rival más cercano, el francés Sébastien Destremau. 

Inicialmente, durante toda la bajada por el Atlántico, sacó provecho de unas condiciones favorables. De hecho sólo hizo una trasluchada. Presionó a tope. Su preocupación inicial de que pasaría toda la regata solo, era infundada. Aún así, durante la primera semana y media, el cuarto español de la historia en competir en la Vendée Globe, en absoluto miraba los partes de posiciones. Se decantó por navegar su barco, el IMOCA One Planet One Ocean, tan rápido como pudiese.

En el Atlántico Sur sus esfuerzos fueron recompensados ​​y el 7 de diciembre, estando 850 millas al Oeste de la latitud del cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) adelantaba a Destremau, pasando a ocupar la vigesimosegunda plaza de la flota. Dos días más tarde, también pasaba a Romain Attanasio. El patrón francés, un reconocido navegante solitario de la clase Figaro, navega a bordo del Famille Mary-Etamine du Lys, un barco de la misma edad -16 años- y con el mismo potencial de velocidad que el de Didac Costa. Attanasio tuvo que desviar su recorrido hacia una bahía al Este de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para reparar los timones. Y allí estaba Costa para aprovechar la oportunidad de pasarle.

En el Océano Índico, Didac Costa cogió un buen ritmo, empujó su barco con fuerza y ​​ extendió su ventaja de poco más de 200 millas sobre el francés a las 450 millas que tuvo en el cabo Leeuwin, al sur de Australia. Su velocidad media durante 24 horas fue en varias ocasiones mayor de 16 nudos, estando cerca de alcanzar las conseguidas junto a Aleix Gelabert durante el mismo periodo en la vuelta al mundo a dos que disputaron juntos en 2014-15: la Barcelona World Race.

Pero una vez al sur de Australia, los problemas técnicos de Costa empezaron a doler de verdad. Debido a un más que limitado presupuesto, Didac sólo había podido comprar una vela mayor y un J2. El resto de velas ya habían completado al menos una vuelta al mundo. Sin ir más lejos, en la bajada por el Atlántico, cuando literalmente cruzaba el Ecuador, explotaba el J1.

En tres días brutales perdió tres velas más: la MDTK (gennaker pequeño de viento), el J3 y el FR0 (código cero fraccionado). De hecho, su moral alcanzó su punto más bajo hasta el momento y seguramente, si no hubiese sido por el igualado e intenso Match Race con Romain Attanasio, la Vendée Globe de Didac Costa no hubiese sido tan emocionante y cautivadora. El duelo fue subiendo en intensidad desde el Sur de Australia, cruzando el Pacífico, doblando Cabo de Hornos y subiendo del Atlántico Sur al Norte. Mantuvo a los dos patrones altamente motivados día tras días, semana tras semana, hasta las últimas semanas de competición. El ritmo era agotador para ambos. Costa pensaba todo el tiempo que él era el más débil, confesando en varias ocasiones a su jefe de equipo que estaba seguro de que la experiencia de Attanasio en la clase Figaro prevalecería. "Pero le voy a hacer sufrir. Voy a hacerle trabajar a tope para pasarme” escribía en un correo electrónico a Griso.

Al Sur de Australia, Costa sufrió una serie de averías. Después de que fallase un tornillo en el brazo del timón, tuvo que reemplazar el brazo hidráulico del piloto automático y el software no lo reconocía por lo que se volvió loco. Didac estaba peligrosamente fatigado y desmoralizado. “Tengo que dormir. Estoy muy cansado", decía a Griso. Attanasio se puso entonces 100 millas por delante. Por debajo de Nueva Zelanda, se rajaba la vela mayor del One Planet One Ocean, por lo que Costa navegó sin ella durante  48 horas.

En Cabo de Hornos, el 20 de enero, Attanasio estaba 100 millas por delante de Costa. Pero subiendo la costa sudamericana el duelo fue muy parejo. En un punto en la latitud de Uruguay estuvieron a menos de media milla de distancia, se grabaron mutuamente y luego hablaron a menudo por la VHF. Pero el patrón francés también sufrió más fallos mecánicos, perdiendo una quilla de deriva.

Al final, tal y como sucedió con el duelo entre el ganador de esta edición Armel Le Cléac'h y el segundo clasificado Alex Thomson, la ventaja se mantuvo a favor del líder. Didac Costa logró que a la altura de las Islas Canarias su distancia con Romain Attanasio fuese de más de 400 millas. El duelo entre ambos ha sido sin duda una de las historias destacadas de esta octava edición de la vuelta al mundo en solitario sin escalas ni asistencia.

23 de febrero de 2017. Didac Costa se convierte en el segundo español en la historia en terminar la Vendée Globe. Y en el primer catalán en dar la vuelta al mundo en solitario.

Chapeau!

Source: M&M - Andi Robertson, Helena Paz


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